Hasta ahora hemos hablado de búsquedas teóricas. Hoy hablamos de búsquedas empíricas. La palabra empírico tiene la connotación popular de que es algo poco estudiado, algo de la escuela de la vida, no del tipo de cosas que se aprenden leyendo. Esos significados se ajustan a la palabra; más para otorgarle una personalidad, que para definirla técnicamente. Entonces, técnicas de investigación empíricas, se refiere a aquellas que usas para recoger información de interés del mundo real, o sea, no de un libro. Estas fuentes pueden ser, individuos, grupos, cosas, lugares, fenómenos.
Entonces, diversos tipos de fuentes, también diversas maneras para extraer el jugo de la información. Las más conocidas por todo mundo, entrevistas, las famosas encuestas o grupos focales. Pueden ser también menos afamadas; por ejemplo, la observación participante, historia oral o el cuaderno de campo. Todas técnicas o a veces también llamadas herramientas, éstas recogen información empírica.
Las describamos, de acuerdo a las ideas de Alison Spedding, una antropóloga inglesa que se vino a vivir a Bolivia y se volvió una investigadora, autora y pensadora relevante para temas sociales. Entonces ella observa Bolivia bien atenta, con esa información produce muchos pensamientos, la relaciona con sus marcos teóricos muy ricos, muy amplios, también profundos y con eso escribe. Textos sociológicos, incluso un manual de investigación y también ficción, como De cuando en cuando Saturnina o El catre de Fierro.
En su manual Metodologías cualitativas, ingreso al trabajo de campo y recolección de datos, ella ayuda a diferenciar la investigación cualitativa de la cuantitativa. En la que los datos objetivos pueden establecer hechos pero no abarcan necesariamente el fenómeno completo. Pone, por ejemplo, los datos sobre un cierto tipo de delito que parecieran indicar que se están cometiendo más de este cierto tipo de delito, pero que podrían estar motivados por factores menos objetivos como el cambio de actitud hacia el acto de la denuncia. Alison Spedding dice que estas herramientas sirven para interpretar y significar (el discurso); donde cuantificar no sirve para nada.
Aquí también es bueno meditar sobre los dilemas del trabajo de campo, logísticos y simbólicos. El hecho, por ejemplo, de ser muy inocente y pensar que puedes investigar por meses en un lugar remoto o donde no hable tu idioma. O ignorar que como investigador tienes, como dice AS, una posición privilegiada con respecto a quienes investigas, pero no solo eso, sino está el hecho de ser un fisgón metido, un externo, que además no conoces los modales y puedes ofender. En fin, una serie de apuntes sobre la manera de ser de una persona que va a investigar.
Y bueno vamos a las técnicas:
Observación participante. La internación de la persona que investiga en el entorno mismo de la investigación, pero con la particularidad de que se vuelve parte de las actividades que observa, y que los participantes originales también identifican.
Observación no participante. Con distancia y una no-identificación de la persona que investiga por parte de los originales. No formas parte de las actividades. En ambos casos, participante o no participante, debes registrar cuidadosamente todo lo que veas y escuches. Siempre son maneras de acercarse al fenómeno estudiado y son necesarias para plantear otras técnicas más precisas.
Entrevistas. Conversaciones con personas relevantes. Hay tres tipos:
Entrevista informal. Una charla casual, no muy dirigida a nada pero con mucha astucia y agudeza para encontrar posibles caminos de interés y la capacidad para generar charla. Amena y sin registro en tiempo real.
Entrevista semiestructurada. Más ajustada a una estructura de temas más o menos específica pero sin preguntas concretas, con la misma ligereza y amenidad que la anterior, sin llevar registro de audio o notas, al menos que haya ya cierta confianza con la otra persona.
Entrevista estructurada. Formal, con cita, usualmente a personas expertas en un área, ya se conoce el tema de la conversación y se pactan con antelación las grabaciones o notas. Se planifican las preguntas con precisión, aunque siempre se puede oler las posibilidades extras que aparezcan en la sesión.
Unas notas sobre las personas a las que se entrevistan. Existen las que se conocen como informantes clave. Son personas que tienen una especial relevancia para la información que se quiere recoger. Son expertos, testigos, beneficiarios, o como se quiera, dependiendo del tema. Es decir, que están relacionados con lo que se estudia. Conocen con suficiencia los hechos, o características del fenómeno y además, están dispuestos a hablar del tema y puede expresarse o entenderse con el entrevistador lo suficientemente bien.
Continuará…
Documento de trabajo para la clase de Metodologías de Diseño.